miércoles, 9 de enero de 2008

En New Hampshire ganó la experiencia

Si Iowa votó por el cambio, New Hampshire votó por la experiencia. De la novedad de Obama y Huckabee se pasó a un establecimiento más reconocido en las caras de Clinton y McCain.

Tal como y como se había previsto, la batalla en New Hampshire fue cerrada. La diferencia entre el ganador de la primaria y su más inmediato rival fue del 3% entre los demócratas y del 5% entre los republicanos. Igualmente, la lógica de las encuestas en ese estado premió a John McCain (37%) con el primer puesto de la contienda republicana mientras que Romney (32%) tuvo que contentarse de nuevo con el segundo lugar tal y como lo había hecho en Iowa. Sin embargo, contra todas las predicciones de las encuestas, Hillary Clinton le robó la primaria a Barack Obama venciéndolo por una diferencia de 3 puntos en ese estado (39% contra 36%).

La victoria de Clinton es el producto de varias razones. Primero, la gente joven no votó por Obama como se esperaba. Segundo, la gente de bajos ingresos se fue primordialmente con Clinton. Tercero, una considerable porción de los demócratas en New Hampshire tienen memorias muy favorables del gobierno de Bill Clinton y les gustaría repetir la experiencia. Cuarto, McCain le robó muchos votos independientes a Obama. Sin embargo, uno de los factores más decisivos en favor de Clinton fue el voto femenino que la senadora obtuvo con un 13% de diferencia sobre Obama. Mientras los demócratas de Iowa soñaron con la idea del primer presidente afro-americano, sus similiares de New Hampshire soñaron con la idea de llevar a una mujer a la Casa Blanca.

Para Clinton, la victoria en New Hampshire le da nueva energía a su campaña. Para Obama es sólo un pequeño revés. Para Edwards, es una segunda derrota que lo relega cada vez más al olvido sin necesariamente haberlo aniquilado. En otras palabras, la pelea sigue abierta en el partido demócrata. Lo mismo sucede en las huestes republicanas. El triunfo de McCain es significante y lo deja en buena posición de cara a las primarias que vienen. Romney todavía puede jugarse una última cara en Michigan pero sus posibilidades se han reducido sustancialmente después de las derrotas en Iowa y New Hampshire. Huckabee sigue andando bien sobre todo si se considera el decente tercer puesto que logró en New Hampshire gracias al empujón que le dio su triunfo en Iowa.

Todo lo anterior sigue jugando a favor de Giuliani quien espera que ningún de sus competidores alcance un liderazgo importante antes de que estados más grandes como Florida, Nueva York y California pronuncien su voto. Sin embargo, el triunfo de McCain en New Hampshire tiene una razón de peso para preocupar a Giuliani. La victoria de McCain en dicho estado se debió primordialemente a que la gente ve en el senador de Arizona la persona más indicada para liderar las fuerzas armadas de su país en la guerra contra el terrorismo. Si dicha percepción se mueve a las próximas primarias, McCain podría despojar a Giuliani del caballo de batalla de su campaña amenazándole sus aspiraciones presidenciales.

La próxima cita electoral será en Michigan el 15 de este mes. Allí se podrá ver si esta lucha cerrada entre el cambio y la experiencia se ha comenzado a mover en una dirección más definida y si algún candidato es capaz de comenzar a sacar ventaja. Por el momento nadie lidera nada. La única ventaja clara que ha salido a flote juega en favor de los intereses demócratas ya que la participación de los votantes de dicho partido en los comicios de Iowa y la primaria de New Hampshire ha sido tremendamente superior a la republicana. Lo anterior es un pésimo indicio para los republicanos con miras a las elecciones presidenciales en noviembre ya que si la participación continúa como va será muy difícil que la presidencia siga en manos republicanas. Veremos que pasa.

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