lunes, 12 de noviembre de 2007

Sexo y política

Hay dos factores que afectarán profundamente las ambiciones presidenciales de Hillary Clinton. La primera es ser una Clinton y la segunda es ser una mujer. ¿Están los Estados Unidos preparados para llevar una mujer a la Casa Blanca?. El periódico McClatchy tiene un reciente artículo que toca ese tema (Will Clinton’s gender help or hurt her?). Kathleen Dolan, politóloga de la Universidad de Wisconsin-Milwaukee, dice que hay muchos que dicen de dientes para afuera que están dispuestos a votar por una mujer pero que al momento de la verdad no lo hacen. ¿Qué es lo que realmente puede afectar a Hillary, el hecho de ser una mujer, el hecho de ser una Clinton o el hecho de ser una demócrata?


Una alianza explosiva

La adhesion de Pat Robertson, uno de los más importantes líderes religiosos de Estados Unidos, a la campaña de Rudy Giuliani ha dado mucho de que hablar. El hecho de que un líder ultra conservador como Robertson se haya metido detrás de un candidato que favorece el aborto ha dejado a todos con la boca abierta. Newsweek cita en uno de sus últimos artículos (The Kingmaker’s New Subject) que la decisión de Robertson se debe principalmente a que no ve en Mike Huckabee (el candidato que más encaja con los ideales republicanos) una persona con posibilidades de ser elegido presidente. Sean cual sean los motivos que motivaron el respaldo de Robertson, lo único que parece obvio es que la derecha religiosa del país está pasando por un momento de división bastante fuerte.

sábado, 10 de noviembre de 2007

Diferencias que valen un voto

Para aquellos que piensan que no hay mayores diferencias entre republicanos y demócratas en Estados Unidos, he aquí un dato interesante que leí hoy en un artículo del New York Times con respecto al manejo de Guantánamo:
Número de miembros de la Casa de Representantes que en el 2007 firmó una carta pidiéndole al presidente Bush que cerrara Guantánamo y transfiriera a los detenidos a prisiones en Estados Unidos: 145. Número de republicanos que firmaron la carta: 1.
Sin duda alguna un interesante dato que nos hace recordar que existen diferencias muy importantes entre los dos partidos.

Problemas para Giuliani

El reciente juicio contra el ex-jefe de la policía de Nueva York Bernard Kerik por fraude y corrupción ha metido en aprietos a Rudy Giuliani. El candidato republicano que lidera las encuestas ha sido criticado porque no ha mostrado objetividad al momento de hablar sobre las serias acusaciones que recaen sobre uno de sus mejores aliados y amigos. Un gesto entendible de un amigo que sin embargo deja mucho que desear de un aspirante a la presidencia.


viernes, 9 de noviembre de 2007

Un Voto que da Vergüenza

El Senado de los Estados Unidos finalmente aprobó la candidatura de Michael Mukasey como Procurador General de la nación. Un pronunciamiento desafortunado que continúa deteriorando los ideales de justicia promovidos por los Estados Unidos.

Después del fiasco de Alberto Gonzales, George W. Bush había escogido al juez de Nueva York Michael Mukasey como la persona indicada para ocupar el cargo de Procurador General de la nación. La elección del presidente debía ser aprobada por el Comité Judicial del Senado el cual desde un principio había recibido con buenos ojos dicha candidatura. Sin embargo, todo cambió el 18 de octubre cuando Mukasey le dijo al Comité que no podía darle el apelativo de tortura a una técnica de interrogación conocida como la asfixia simulada.

Durante la asfixia simulada (waterboarding en inglés), el prisionero es amarrado a una tabla ligeramente inclinada con su cabeza hacia abajo, se le cubre la cara con un trapo y se le vierte agua sobre la misma para crearle la sensación de ahogo. El New York Times nos recuerda en un editorial reciente que dicha técnica de interrogación ha sido considerada tortura desde principios del siglo pasado y contiene todos los elementos que encajan dentro de la definición de tortura estipulada en las leyes estadounidenses y tratados internacionales. Inclusive la leyes sobre el trato de prisioneros del 2.006 le prohiben explícitamente a las fuerzas armadas de los Estados Unidos hacer uso de dicho procedimiento.

Mukasey dijo que consideraba dicha técnica como algo repugnante pero que no podía calificarla como tortura sin antes haber analizado la evidencia que existe con respecto a su uso en los últimos años. El juez añadió que no estaba dispuesto a expresar opiniones sobre técnicas de interrogación ya que éstas podrían poner en peligro la seguridad del personal estadounidense que conduce interrogaciones alrededor del mundo dándole además la oportunidad a los terroristas de entender que tipo de tratamiento podrían sufrir en caso de ser capturados.

La candidatura de Mukasey fue aprobada el 6 de noviembre por el Comité con una votación de 11 votos a favor y 8 en contra gracias a que dos de los senadores demócratas (Dianne Feinstein de California y Charles Schumer de Nueva York) decidieron acompañar a sus colegas republicanos en el voto. Para el resto de los demócratas, la ambigüedad con la cual el juez se refirió al tema de la tortura fue motivo de sobra para rechazar su candidatura.

Por su parte, los republicanos inculparon a sus colegas demócratas de querer hacer política con la candidatura de Mukasey. De hecho, todos los estamentos de derecha aprovecharon la controversia para continuar promoviendo la idea de que los demócratas son incapaces de afrontar con mano dura la amenaza del terrorismo. El Wall Street Journal acusó a los demócratas de querer imponer límites sobre las técnicas de interrogación y agrega que esa es una de las razones por la cuales los votantes no confían en los demócratas para manejar la seguridad nacional del país.

Son muchas las reflexiones que se desprenden de la controversia en torno a Mukasey. Primero, los demócratas han demostrado una vez más que son incapaces de ganarle un duelo a los republicanos. Mientras los republicanos muestran una unión partidista inquebrantable, los demócratas nunca logran alcanzar un consenso sólido que les permita imponer sus ideas. De hecho, es muy fácil ver a un demócrata votando con los republicanos pero es prácticamente imposible ver a un republicano votando con los demócratas.

Segundo, el discurso político en Estados Unidos sigue estando en mano de los republicanos. Mientras los republicanos atacan, los demócratas se defienden. Si los republicanos dicen que sus rivales son débiles, los demócratas saltan a decir que ellos son fuertes. En otras palabras, los republicanos continúan definiendo a sus rivales y por tal razón los rasgos de originalidad en el discurso demócrata son prácticamente inexistentes.

Tercero, en Estados Unidos el pragmatismo político continúa ganándole la partida a cualquier idealismo moral. Fuentes moderadas como el Washington Post, el Chicago Tribune y los senadores demócratas que votaron a favor de Mukasey expresaron su apoyo a dicha candidatura diciendo que este juez era la mejor opción que se podía obtener de un presidente como George W. Bush. Tal pragmatismo quedó personificado de manera ejemplar con el apoyo que John McCain (candidato republicano a la presidencia y ex-prisionero de la guerra del Vietnam) le dio a la candidatura de Mukasey a pesar de todas las críticas que el senador de Arizona le ha hecho a la administración Bush en materia de trato de prisioneros.

Después de haber sido aprobada su candidatura en el Comité Judicial del Senado, Mukasey fue ratificado por el Senado con una dividida votación de 53 votos a favor y 40 en contra, el más bajo nivel de apoyo que haya recibido un procurador general desde 1.952. Al final, lo único cierto es que el nombramiento de Mukasey refleja la ambivalencia de un país que acepta la tortura como parte integral de la guerra que está combatiendo. Como lo afirma Caroline Fredrickson, directora legislativa de la Unión Americana de Libertades Civiles, “Mukasey no necesita ver evidencia sobre la asfixia simulada para determinar si ésta es tortura o no”. El voto a favor del juez de Nueva York representa la aceptación tácita de algo que es deplorable.

Richard Durbin, uno de los senadores demócratas que votó en contra de Mukasey en el Comité Judicial del Senado, dijo lo siguiente: “Cuando la historia de este tiempo se escriba, el tema de la tortura definirá los valores estadounidenses en la era del terrorismo. Las respuestas que el juez Mukasey le dió a nuestras preguntas con respecto al tema de la tortura muestran claramente que él no comprende los desafíos de este momento en la historia”.

Las palabras del senador Durbin son sabias y acertadas. Estados Unidos es una nación que en los últimos años ha perdido credibilidad porque su gobierno ha permitido acciones inconcevibles en sitios tan atroces como Abu Ghraib y Guantánamo. Desafortunadamente, parece ser que dicha tendencia continúa siendo parte de la agenda política del país tal y como lo confirma la elección de un procurador que no se atreve a llamar las cosas por su nombre simplemente por temor de comprometer legalmente a todas aquellas personas que han autorizado el uso de estas prácticas infames alrededor del mundo. ¡El voto en favor de Mukasey es un voto que da vergüenza!