martes, 11 de diciembre de 2007

Bienvenida la Superstición

Las encuestas nacionales continúan diciendo que Hillary Clinton y Rudy Giuliani muy probablemente se terminarán peleando la Casa Blanca el próximo año. Sin embargo, algunas novedades han tirado manchas de incertidumbre sobre este duelo que parecía estar definido.

Oficialmente las elecciones en Estados Unidos comenzarán el próximo 3 de enero con el comicio de Iowa. Cinco días después, el pequeño estado de New Hampshire abrirá el agitado calendario de primarias a nivel nacional. Si Iowa y New Hampshire definieran los nombres de los dos candidatos que van a disputar la presidencia del país, Hillary Clinton tendría serias dificultades de alcanzar la candidatura demócrata y Rudy Giuliani no tendría ninguna opción de lograr la equivalente republicana.

Para los demócratas, Iowa ha dibujado desde el principio una reñida batalla entre Clinton, Obama y Edwards que hasta hace poco siempre había favorecido ligeramente a la senadora de Nueva York. Sin embargo, la última encuesta del Des Moine Register (una de las voces políticas más importantes de Iowa) indica que Obama se ha convertido en el candidato preferido de los votantes demócratas en dicho estado. Una noticia estupenda para el senador de Illinois que le llega a menos de un mes del decisivo voto.

No obstante ésta y otras buenas noticias para Obama (como la adhesión de Oprah Winfrey, el personaje más influyente de la televisión estadounidense, a su campaña) la realidad es que Hillary Clinton sigue liderando las encuestas en el resto del país. Por tal razón, ha sorprendido ver el “pánico” con el cual la campaña de Hillary ha reaccionado ante el buen momento de Obama y que se ha traducido en ataques hacia el senador que le han hecho mas daño a la imagen de Clinton que a la del propio Obama.

Haber sacado a la luz pública un ensayo titulado “Quiero ser presidente” que el senador escribió cuando era un niño y presentarlo como evidencia para atacar su supuesta obsesión con la presidencia del país es el reflejo de una reacción desmedida e ineficaz. Clinton ha dejado que el fantasma de la elegibilidad se le acerque de nuevo sembrando entre los votantes la siguiente pregunta: ¿Tiene Hillary la capacidad de defenderse de la organizada maquinaria republicana en un eventual duelo presidencial?

Por los lados republicanos el liderazgo de Giuliani a nivel nacional se ha visto opacado en los últimos días por un fenómeno político con nombre propio: Mike Huckabee. De la nada, la campaña de este ex-pastor bautista y ex-gobernador de Arkansas ha dado un giro de 180 grados que hoy por hoy le permite estar al frente de las encuestas en Iowa por encima de Mitt Romney. Huckabee está avanzando como un tanque gracias a que probablemente es el candidato que mejor representa los valores de la base de su partido y ha desbaratado por completo lo que se creía era una batalla a dos entre Giuliani y Romney. A pesar de ésto y de que Giuliani no tenga serias posibilidades de ganar en Iowa y New Hampshire (en ambos estados las encuestas lo ponen en tercer lugar), el ex-alcalde de Nueva york sigue mostrando su solidez en otros estados de mayor relevancia que otorgan además un número más alto de delegados.

La solidez de Clinton y Giuliani a nivel nacional pondrá a prueba la relevancia de una vieja cábala política que afirma que para ganar la candidatura de un partido es necesario sacar triunfos en Iowa y/o New Hampshire. Ciertamente Clinton y Giuliani buscarán quebrar dicha cábala el próximo año. Obama, Romney, Huckabee y hasta el mismo Edwards (que sigue vivo en Iowa) cruzarán sus dedos para que la cábala siga siendo válida.

En caso de que Clinton y Giuliani pierdan en esos estados será muy importante que dichas derrotas sean “manejables” y que no siembren dudas entre los votantes. Iowa y New Hampshire son estados de bajo perfil a nivel nacional que, sin embargo, a nivel político tienen la tradición de sentar reyes en sus tronos. Por ahora, lo único cierto es que esta cábala no sólo es la última esperanza en juego para muchos de los candidatos en contienda sino que representa también la última oportunidad seria de refrescar la política nacional. Si es que la cábala ayuda a eso, ¡bienvenida la superstición!