sábado, 13 de octubre de 2007

La Batalla Que Todos Quieren

Desde hace mucho tiempo se viene hablando de un posible enfrentamiento presidencial entre Hillary Clinton y Rudy Guliani. Por estos días, nuevas encuestas y análisis parecen indicar que dicha hipótesis podría convertirse en la gran realidad política del 2.008. Con una Hillary dominando las esferas demócratas sólo queda esperar que Rudy se consolide entre los republicanos para que comience el show.

Las próximas elecciones en Estados Unidos serán especiales por muchas razones. Una de ellas se refiere al hecho que por primera vez desde 1.952 no habrá presidente buscando reelección ni vicepresidente participando en la contienda. Con dicha premisa, ambos partidos deberán escoger a su candidato a través del pletórico calendario de primarias que arrancará el próximo enero con el famoso comicio de Iowa.

A tres meses de dicho voto, Hillary Clinton aparece en la gran mayoría de encuestas como la inevitable nominada del partido demócrata. En un reciente sondeo llevado a cabo por The Washington Post y ABC News, el 53% de los votantes expresó su preferencia por la senadora. Una ventaja abismal comparada con el 20% que recibió Barack Obama (su más cercano rival) y el 13% de John Edwards. Si estos números se mantienen, sólo dos cosas se podrían interponer en el camino de Clinton: Una salida en falso antes de las votaciones (como aquel grito frenético que hace cuatro años le costó la candidatura a Howard Dean) o una derrota de peso en Iowa.

Un poco la superstición, un poco la historia han sugerido que quien gana los comicios en Iowa termina ganando la candidatura de su partido. Considerando que las encuestas en dicho estado muestran un triple empate entre Clinton, Obama y Edwards, esta cábala política se está convirtiendo poco a poco en una de las últimas esperanzas que Obama y Edwards tienen de cambiarle el tono a las primarias demócratas. Sin embargo, para que ésto suceda será necesario que la campaña de Hillary pierda el paso arrollador con el que marcha, de lo contrario, bastarán sólo algunas semanas para que dicho empate comience a desvanecerse en favor de la senadora.

La solidez de Clinton y la marcada confianza que reina por los lados demócratas contrastan abiertamente con la falta de liderazgo e incertidumbre que se vive en las huestes republicanas. Un claro reflejo de lo anterior se ve en los fondos que las distintas campañas han recaudado hasta el momento. Mientras Clinton y Obama recolectaron 27 y 20 millones de dólares respectivamente para sus campañas durante el trimestre pasado, Rudy Giuliani lideró la arcas republicanas con una cosecha de apenas 11 millones de dólares. De hecho, los demócratas han reunido 100 millones de dólares más que su contraparte republicana, una diferencia sin precendentes en los últimos 30 años que podría decidir todo en favor de los demócratas si es que la tan sonada fórmula Clinton-Obama se erige como caballo de batalla presidencial.

El recaudo de fondos es sólo uno de los frentes que favorecen las aspiraciones demócratas. La carencia de una figura capaz de inspirar la base republicana es otra variable que afecta al partido tal y como lo evidencia la tímida ventaja que ha sacado Rudy Giuliani sobre los candidatos que lo escoltan (Thompson, McCain y Romney). No obstante ésto, el ex-alcalde de Nueva York continúa trasmitiendo una imagen de líder fuerte y decidido que eventualmente podría brindarle una mayor popularidad entre un electorado deseoso de confrontar a Hillary con agresividad y eficacia. Después de todo, el héroe del 11 de Septiembre es el único que puede decir que llevó a un Clinton (Bill) a la Corte Suprema de los Estados Unidos y lo derrotó en la misma. Uno a cero a favor de Rudy.

Si “Hillary vs. Rudy” se vuelve una realidad, queda todavía mucha tela por cortar para evaluar una contienda de tal magnitud. Por el momento, bastará decir que todas las predicciones apuntan a que esta batalla ocurra. En todo caso, en política, como en cualquier proceso supeditado al factor humano nada es imposible. Hace cuatro años por esta época John Kerry andaba de tercero en todas las encuestas y terminó siendo el nominado del partido demócrata. Si bien es cierto “Hillary vs. Rudy” es la apuesta de la mayoría, sólo hasta después de contar el último voto se sabrá quien gana y quien pierde.

1 comentario:

Unknown dijo...

oiga quintana... superbuenos los articulos.. siga asi oye ;) . me voy a suscribir a su feed para que me mantenga al tanto de los aconteceres politicos de esta gringamenta. un abrazo. saludes a marika y a nicolas