La última contienda electoral en Indiana y Carolina del Norte puede significar el punto de quiebre que Barack Obama necesitaba para terminar con las aspiraciones de Hillary Clinton a la candidatura demócrata. Obama pegó duró en el momento en que su campaña atravesaba la peor crisis de estas primarias demostrándole a su partido y a los superdelegados del mismo que tiene las herramientas necesarias para pelear con criterio la Casa Blanca.Los pronósticos de las encuestas no se equivocaron y tal como se esperaba Hillary Clinton se llevó la victoria en Indiana mientras que Barack Obama se quedó con el voto en Carolina del Norte. Sin embargo, el factor sorpresa lo dio el escaso margen con el cual Clinton ganó en Indiana (51%-49%) y la apabullante victoria que Obama aseguró en Carolina del Norte (56%-42%). Con dichos resultados, la noche se terminó convirtiendo en un gran paso hacia adelante para Obama en su propósito de alcanzar la candidatura del partido demócrata.
Hillary Clinton esperaba que Indiana le diera una victoria similar a la conseguida en Pennsylvania con el objetivo de seguir presentándose como la candidata con más fuerza para derrotar a John McCain en las elecciones de noviembre. Sin embargo, el triunfo en Indiana le resta considerablemente fuerza al caso de persuasión que la senadora está tratando de construir ante los 270 superdelegados que todavía no han decidido a quien apoyar. En Indiana, Clinton demostró que no es tan fuerte como lo quiere hacer ver.
Por su parte, Obama siguió inspirando a la gente y a pesar de haber llegado golpeado por todo el culebrón que la prensa ha montado en torno a la relación con su pastor, el senador de Illinois siguió sumando delegados a sus arcas y consolidando un voto popular cada vez más inalcanzable para Clinton. Lo más importante de todo es que Obama ha demostrado ser capaz de salir a flote en momentos de crisis y de esta forma ser un contendiente ejemplar. Para un candidato que sigue llevando gente a las urnas, ganando adhesiones y recolectando fondos como lo hace Obama las posibilidades de dar una buena pelea ante McCain son buenas y de eso están tomando atenta nota los superdelegados.
A Hillary no le queda mucho por hacer, cerrar la cuenta de delegados comprometidos que Obama lidera será prácticamente imposible y con su pobre margen en Indiana ha sembrado muchas dudas ante los superdelegados que en últimas terminarán definiendo al ganador de la contienda. Sin embargo, dada la forma en que Hillary ha asumido estas primarias, será dificil imaginar que la senadora piense en retirarse. Ahora más que nunca seguramente su campaña comezará a pelear por los delegados de Florida y Michigan que en la actualidad no hacen parte del conteo total de delegados. Vale la pena recordar que dichos estados fueron despojados de sus representantes por haber adelantado sus primarias violando las regulaciones del Comité Nacional Demócrata. A pesar de que Hillary ganó en ambos estados, Obama no hizo campaña en Florida y su nombre ni siquiera hizo parte de la balota en Michigan.
De ahora hasta el 3 de junio cuando se cierre el periodo de primarias no quedan muchos delegados en juego y el peso de los estados no es considerable. Por dicha razón, el virtual empate en Indiana puede significar la estocada final de la campaña Clinton. Si la senadora tuviera un poco de sensatez lo mejor que podría hacer sería retirarse con dignidad sin seguir prolongando su agonía y dañando la imagen del futuro candidato del partido. A Hillary sólo la salva un milagro y su triunfo en Indiana puede, paradójicamente, convertirse en su peor derrota de estas primarias. Obama ha finalmente alcanzado el punto de quiebre que tanto estaba buscando.

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